América Latina en Post-Pandemia
América Latina en Post-Pandemia
Las economías de América Latina en
la post pandemia, se ven enfrentadas a un freno en su avance hacia economías
avanzadas y democracias estables. Los buenos resultados de la década anterior, entre 2003 y 2013, habían despertado nuevamente
expectativas positivas: estábamos escapando de la trampa de países de ingreso
medio.
Como resultado, es importante no perder de vista que, a pesar de que la
crisis derivada de esta pandemia fue muy nociva para la región, muchos de los
factores que frenaron su avance a esta nueva etapa, son de carácter
estructural, previos a la crisis del COVID-19. Este fenómeno que pareciera estar
afectando a América Latina en los últimos años, ha sido frecuente en esta y
otras regiones del mundo cuyas economías alcanzan un ingreso propio de países
de desarrollo intermedio. Estas economías frecuentemente
repiten el mismo síndrome: comienzan a caer en lo que se ha llamado “la trampa de los países
de ingreso medio”.
De conformidad con lo anteriormente expuesto,
es importante mencionar los factores que llevaron a la trampa del ingreso post
pandemia, en cuatro puntos:
1.
Desaceleración
del crecimiento, por incapacidad de lograr mejoras continuas en competitividad
y productividad.
2.
Baja
calidad de la educación y lenta transferencia de conocimiento e ideas
innovadoras.
3.
Excesiva
desigualdad y desprotección social.
4.
Incapacidad
del sistema institucional para proveer estabilidad, transparencia y buena
gestión estatal
Dentro de estos elementos se considera:
En primer lugar, una estrategia que permita una mayor diversificación, integración y
cooperación desde la base productiva en la región.
En segundo lugar, es de vital
importancia poner en el centro de la estrategia actividades basadas en
innovación que permitan superar el estancamiento de la productividad en la
región. La realidad es que América Latina es una región que está muy rezagada
en materia de innovación, esto es en parte porque el gasto en I+D como
porcentaje del PIB es muy bajo (0,7% del PIB), muy por debajo del promedio de
la OCDE que es 2,5% y muy lejos de países que recientemente han salido de la
trampa de ingreso medio, como Corea del Sur (4,23%), Singapur (2,22%),
Finlandia (2,75%) y, en menor medida, Irlanda (1,2%).
En tercer lugar, es de vital importancia
mejorar la calidad del capital humano en América Latina, reemprendiendo una
serie de reformas al sistema educativo. El desafío será avanzar en sistemas
educativos menos rígidos, que sean capaces de incentivar las “habilidades para
el siglo 21”, es decir, formar profesionales capaces de adaptarse a un entorno
cambiante y globalizado. Para esto también se debe tener en consideración los constantes
cambios en el mercado laboral, sobre todo en un contexto post pandemia, donde las
cifras de desempleo agregado ocultarán el hecho de que la composición del
trabajo en América Latina cambiará robustamente posterior a la crisis.
En cuarto lugar, es indispensable realizar una profunda revisión al modelo de provisión de servicios
sociales. Se ha observado, que la mayor movilidad social
que acompaña a la reducción de la pobreza, no ha sido acompañada de
instrumentos eficaces para atacar la volatilidad de ingresos y la inseguridad
económica que la propia movilidad genera. Los elementos centrales de
esta propuesta son:
1.
Darle una mayor importancia al
financiamiento público como un equiparador de oportunidades, incluyendo a la
clase media emergente
2.
Poner un techo al financiamiento
vía contribuciones de las familias.
3.
Llevar adelante, una mejor
regulación de costos y aranceles por parte de los proveedores privados, sector
que ha acumulado excesivas utilidades a pesar de los pocos años en que este
sistema ha estado vigente.
Por último, se considera que los países
de América Latina deberán poner un especial énfasis en mejorar la calidad de
las instituciones y su transparencia.
Como parte de los esfuerzos en la región por lograr
estos objetivos, se nombran algunos, para el conocimiento de la audiencia,
tales como:
Acuerdo
de Cartagena: con el propósito de mejorar el nivel de vida de sus habitantes mediante
la integración y la cooperación económica y social, el 26 de mayo de 1969,
Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador y Perú firmaron el Acuerdo de Cartagena. De
esa manera, se puso en marcha el proceso andino de
integración conocido, en ese entonces como Pacto Andino,
hoy Comunidad Andina (CAN). Mediante este acuerdo de integración
regional, se pretende promover el desarrollo equilibrado y armónico de los
países miembros en condiciones de equidad, para propender a disminuir la
vulnerabilidad externa y mejorar la posición de los países miembros en el
contexto económico internacional.
MERCOSUR: El Mercado Común del Sur (MERCOSUR), es un proceso de
integración regional instituido inicialmente por Argentina,
Brasil, Paraguay y Uruguay al cual en fases posteriores, se han incorporado
Venezuela* y Bolivia, ésta última en proceso de adhesión.
El MERCOSUR es un proceso abierto y dinámico. Desde su creación tuvo como objetivo principal propiciar
un espacio común que generara oportunidades comerciales y de inversiones a
través de la integración competitiva de las economías nacionales al mercado
internacional.
El
ALCA: en la Cumbre de las Américas, celebrada en
Miami en diciembre de 1994 se acordó establecer un Área de Libre Comercio de
las Américas (ALCA), a fin de crear un espacio continental de libre comercio
antes del 2005. Desde una perspectiva institucional, el ALCA reconoce sus
antecedentes en la Iniciativa de las Américas (IA), que privilegiaba las
negociaciones entre grupos de países, en detrimento de las bilaterales.
El ALCA representa el más importante acuerdo de integración regional,
firmado entre países desarrollados y no desarrollados con miras a establecer el
libre flujo comercial entre sus economías. Coherente con las disposiciones
multilaterales de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el acuerdo
pretende incorporar a la negociación la inversión en bienes y servicios
siguiendo reglas comerciales definidas y transparentes; compras del sector
público y políticas de competencia; y sentar las bases para la inclusión de
temas tales como la agricultura y acceso a mercados, servicios e inversión,
políticas de competencia y subsidios, procedimientos antidumping y derechos
compensatorios.
El
ALBA: La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra
América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), es una plataforma de
integración de los países de América Latina y el Caribe, que pone énfasis en la
solidaridad, la complementariedad, la justicia y la cooperación. Es una alianza
política, económica y social en defensa de la independencia, la
autodeterminación y la identidad de los pueblos que la integran. Nace el 14 de
diciembre de 2004 por un acuerdo firmado entre Venezuela y Cuba, como forma de
integración y unión de América Latina y el Caribe. Se proponía un modelo de
desarrollo independiente con prioridad en la complementariedad regional que
permita promover el desarrollo de todos y fortalecer la cooperación mediante el
respeto mutuo y la solidaridad.
Actualmente la integran la República Bolivariana de
Venezuela, República de Cuba, Estado Plurinacional de Bolivia, República de
Nicaragua, Mancomunidad de Dominica, República del Ecuador, San Vicente y las
Granadinas, Antigua y Barbuda, y Santa Lucía.
El ALBA no alberga criterios
mercantilistas ni intereses egoístas de ganancia empresarial o beneficio
nacional en perjuicio de otros pueblos. Busca tener una amplia visión
latinoamericanista, que reconozca a la integración como motor del desarrollo e
independencia de nuestros pueblos, siendo capaz de lograr lo que Bolívar
concibió “ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su
extensión y riqueza que por su libertad y gloria”, y que Martí llamó la “América Nuestra”, para
diferenciarla de la otra América, expansionista y de apetitos imperiales.
Podemos resumir, que esta pandemia nos dejó muchas
enseñanzas, que debemos tenerlas en cuenta para poder surgir y combatir de
manera acertada la situación económica actual en nuestra región, tales como:
- La salud es lo principal para el desarrollo social,
económico y sostenible en un país.
- Se requiere de políticas integrales en materia
de salud.
- Es imperante establecer tratados de
cooperación y coordinación regional e internacional, en lo referente a los
procesos de vacunación, para proteger a la población y reducir en grandes
medidas situaciones como las vividas en la pandemia del COVID-19.
- Es urgente reestructurar los sistemas
actuales, siendo sistemas universales adaptados a las realidades actuales.
- Los sistemas de salud deben ser sostenibles
financieramente, por lo cual todos los países deben crear estrategias para
asegurar este punto.
- Es necesario fortalecer la resiliencia de los
sistemas de salud y acentuar los esfuerzos para contar con servicios
cercanos a la población y con capacidad de proyectarse hacia la comunidad.
- Se deben fortalecer los tratados existentes
como los mencionados, actualizando sus políticas a las realidades de la
región, donde realmente se asegure beneficios en el tiempo para las
economías de los países de la región, con la finalidad de reducir la
pobreza.
Referencias Bibliográficas
https://www.mercosur.int/quienes-somos/en-pocas-palabras/
Análisis Crítico: Marcos Morales
Buenos días, eran análisis crítico, debe mejorar para trabajos en cursos futuros. Nota 1
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